Evolución y

  Desarrollo Personal

Conecta con tu Conciencia

Conecta con tu Conciencia





Autor:José Javier Lombardo López

Publicado el 27 de febrero de 2016



Suena el despertador, son las 7:45 de la mañana. Te levantas, te duchas, desayunas si te da tiempo. Arreglas a los niños, los llevas al cole y vas al trabajo.

Comienzas la jornada con una lista interminable de tareas que realizar. Paras a media mañana para tomar un café. Vuelves a las tareas, recoges los niños, calientas la comida que cocinaste anoche.

Ayudas a tus hijos a hacer sus tareas del cole, si no tienes trabajo por la tarde, los llevas a las actividades extraescolares. Cuando acaba el día, los bañas, haces la cena y los acuestas.

El primer momento que tienes para tí son ya las 22:00 h, y te sientas a ver la TV o a navegar por las redes sociales en tu Smartphone.

Mientras ha pasado todo esto, has contestado muchas llamadas telefónicas, has tenido alguna discusión con algún cliente o con tu jefe. Has mirado el whatsapp muchas veces. Después de comer has estado viendo como “se acaba el mundo” en las noticias, con sus mensajes apocalípticos, a la vez que has estado comentando todo lo que tu cuenta de Facebook te recuerda que es importante para ti.

Además de esto, tu mente te ha estado llevando de un pensamiento a otro a lo largo de todo el día, como una mariposa revolotea de flor en flor: el préstamo, el coche, la ropa de los niños, el regalo de San Valentín (San Marketing en realidad)…

¿Dónde quedas tú?,¿En qué recodo de toda esta frenética actividad te has escondido?

Lo descrito más arriba se parece mucho a lo que haría una máquina. Tareas repetitivas hasta la saciedad, un día y otro día. Claro que nosotros no tenemos la percepción de que seamos máquinas o actuemos como tales, porque pensamos y consideramos que somos libres e independientes, creemos que tenemos la capacidad de elegir.

¿De verdad?.¿Crees que ese tipo de vida define eso de pensamientos propios, individualidad y capacidad de elección?

Más que eso, parece que nuestra existencia diaria se reduce a una lista de tareas: ” Ahora esto, después lo otro, más tarde aquello…”. Todo visualizado previamente en nuestra mente una y otra vez, repitiéndolo de manera absurda por si se nos olvida. Por si fuera poco, muchas de estas tareas las evaluamos y juzgamos su ejecución, por si nos hemos equivocado, recordarnos a nosotros mismos lo mal que lo hemos hecho.

Excesiva Estimulación Cerebral

No tenemos ni un momento de calma, de reposo. La programación mental, el ambiente que nos rodea, el bombardeo contínuo, la estimulación cerebral constante a través de los medios de comunicación y a través del móvil. No paramos un minuto, solamente cuando estamos durmiendo, y en muchas ocasiones, el nivel de estimulación ha sido tan brutal durante el día que ni siquiera en los estados cerebrales de las fases del sueño, delta y theta , conseguimos desconectar y nuestro cerebro se encuentra tan saturado, que el ritmo sueño-vigilia se ve alterado y nos despertamos. Necesitamos darle salida a toda esa estimulación.

Rutinas Tóxicas

Hemos entrado en esta rutina, la de estar siempre ocupado, aunque esas ocupaciones sean inútiles y nada creativas. En esta sociedad en la se elogia a los que los que siempre están ocupados, a los que parece que siempre están haciendo cosas, aunque en realidad no valga para nada lo que están haciendo. Eso es lo que se premia, y se castiga a los que tienen otro concepto de vida.

En muchas ocasiones somos como hamsters corriendo dentro de su rueda. La actividad que realiza mantiene su cerebro ocupado, de tal forma que dicha actividad se convierte en la manera de evitar que conectemos con nuestro interior, con quién realmente somos. Al estar ocupado corriendo, el hamster no ve que está dentro de una jaula, que no es libre, cuando se cansa de correr, su preferencia es descansar y reponer fuerzas. Correr se convierte en su rutina y su cerebro le lleva a realizar la rutina que considera más adecuada para él, limitando su capacidad para percibir su situación real, que se encuentra preso dentro de una jaula.

Hay una parte cerebro que nos conecta con la máquina biológica que somos (con la que realiza todas las tareas) y la vez nos desconecta de nuestro interior. Nos conecta con lo que pensamos, y nos desconecta de lo que sentimos. Nos conecta con el pensamiento rutinario, repetitivo, condicionado. Ese pensamiento que frena tu evolución como ser humano, que cuando tienes la oportunidad de sentarte tranquilamente y disfrutar del momento y de todo lo que te rodea, tu cerebro te dice: ”No descanses, coge el móvil, mira el Facebook, no puedes vivir sin él, no reposes,no te calmes, es una pérdida de tiempo, mira el Whatsapp y entretente, piensa en todo lo que tienes que hacer, piénsalo una y otra vez, no te pares, no te calmes".

Conecta con tu Conciencia

Tu cerebro te pide la dosis de estimulación a la que lo has acostumbrado, y eso nos daña profundamente y nos lleva a estados de estrés contínuo y cuadros de ansiedad. Hay varias técnicas que podemos incorporar a nuestra vida para evitar que todo esto se convierta en un problema importante:

  • Busca dos o tres pausas diarias de desconexión a lo largo del día. Con quince minutos sentado tranquilamente y sin realizar ninguna actividad está bien. Sin hablar con nadie, sin mirar el móvil ni escuchar música ni ver la televisión durante esos momentos.
  • Ve la televisión solamente cuando haya algo que te interese de verdad, no como rutina o como ruido de fondo. Cuando hagas esto durante un tiempo te darás cuenta de lo molesta que es.
  • Utiliza el móvil para lo que sirve, comunicarte, el resto de aplicaciones utilízalas cuando las necesites, son muy útiles para eso. No necesitas ir andando y leyendo, evitarás choques y caídas, e irás acostumbrando a tu cerebro a una rutina más saludable.
  • Realiza alguna técnica de meditación. Hay muchas y todas ellas te ayudan a observar los pensamientos repetitivos e inútiles que tu cerebro te muestra continuamente.


Cuando empieces a incorporar esto a tu vida, te darás cuenta de la cantidad de acciones rutinarias, repetitivas e inútiles que realizamos, olvidándonos de lo importante. Vas a empezar a disfrutar un poco más del momento y a percibir de manera más intensa la realidad que te rodea.